domingo, 2 de febrero de 2014

ZAPATONES




¡El tiempo presente es un cabrón! Estruja el momento y luego lo deja tirado en su imparable andar sin dejar espacio a análisis o conclusiones. El pasado es, por el contrario, amable, demasiado amable, tanto que pierde fuerza en su nostalgia: aquel que hubiese osado decir un mes antes de la Eurocopa de 2008 que España se disponía a ganar Euro-Mundial-Euro se hubiera llevado una gran risotada general y una colleja (si, así era nuestro carácter ganador antes de Luis), algo que ahora se asimila de manera natural sembrando dudas sobre las posibilidades en la siguiente cita (si, así es nuestra soberbia ahora).
Es por eso que quizá existan los trofeos. Es posible que ahí radique el sentido de las victorias deportivas: poder esquivar al presente para inscribirse en la eternidad. 
Creo que esto Luis lo entendió muy bien y ahora, con perspectiva, recuerdo la arenga a Reyes y lo que significaba. A ver si el chaval de Utrera se nos iba a venir abajo deslumbrado por salir de nuestras fronteras, donde casi no hay negros. La alterada respuesta de Inglaterra, la relaciono ahora con el pavor y la envidia a las generaciones que explotaban por fin en la España soleada. Ladran luego cabalgamos, decían.
Las caras de los jugadores actuales criados en España son diferentes que las de hace unos años, ha desaparecido el miedo, la impresión. Y se han sustituido por una clamorosa seguridad en si mismos. La misma que tienen cuando emigran a las ligas mas difíciles, a los países mas difíciles. Las caras de los jugadores se lo deben a Luis.
Las victorias pronto se convierten en pasado, "Zapatones", algunos minimizarán su dimensión, pero tranquilo Luis, los trofeos aquí se quedan.

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