Un compañero me decía estos dias, con los gigantescos enfrentamientos entre los mejores equipos de futbol de España como telón de fondo y las discusiones arbitrales como chivo expiatorio, que el aficionado al futbol era un ser completamente alejado de la objetividad. El interés propio reinaba, decía resignado, en las conversaciones futbolísticas. Lo primero que me pregunté es si se incluia él mismo o no
Luego leí un articulo en el que se hablaba precisamente de esto. Venía a decir que el disfrute del juego se vería menguado si nuestro equipo no aparecia en las rondas finales de la Copa de Europa. Nuestro interés en el futbol decaería si no podemos defender en tertulias, reuniones, discusiones, un equipo, algo nuestro. Nuestra subjetividad, entonces, es clave para poder disfrutar de este deporte (Aqui he de añadir que el articulo estaba escrito, entiendo yo, con cierta ironia inglesa).
En este punto recordé que en la Eurocopa de 1988, cuando yo tenía ocho años, mi desilusión fue tal por la eliminación de España en primera ronda, por la poca atracción de, en aquellos años, "la furia", que para las semifinales me fabriqué una gigantesca bandera de Holanda.
Es necesario ese pequeño ingrediente que nos introducimos levemente cuando vemos futbol a nosotros, pobres mortales, para sentir la competición nuestra. Necesitamos, entonces, competir. Aunque no influyamos en el resultado.
El articulo de John Carlin, como casi siempre, tenia mucha guasa en su interior. Esta bien animar a un equipo y disfrutar con ello. Es una parte mas, e importante, de nuestro disfrute personal de un deporte, seamos parte activa o no.
Pero vamos a hablar en serio, ¿Es que acaso Simeone no es, a la fuerza, objetivo cuando construye su equipo consciente de sus limitaciones económicas? ¿Y si Simeone es objetivo, que se juega su prestigio profesional, no lo pueden ser los seguidores del Atleti?
Mi creencia personal es que se sufre menos cuanto mas objetivos intentamos ser. El aficionado subjetivo puede vivir sumido en una insatisfacción futbolera permanente (si no lo esta ahora lo estará) fomentada por la prensa. Esa subjetividad no le permite disfrutar del futbol como espectáculo, como placer para la vista. Y que no es imposible ser objetivo a medida que nos desprendemos de fanatismo e intentamos apartarnos un poco de los dimes y diretes, de, en definitiva, los cliches y tópicos futbolísticos fomentados por los periodistas.
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